Antonio Serrada Sotil – Director de Tempo Musical.

Controlar-los-nervios_Tempo-Musical

Los músicos nos encontramos con frecuencia delante de un público al que presentar nuestro trabajo. La esencia de la música es compartir con otros lo que nos esforzamos durante tantas horas en preparar, y la actividad en el escenario debe ser parte de nuestra formación.

Sin embargo, a menudo ese público que desea disfrutar de nuestra música se transforma en un tribunal que juzga si lo hacemos suficientemente bien para obtener un título, un puesto de trabajo o … ¿una plaza en un Conservatorio para poder adquirir una formación?

Pues así es, desde bien pequeños nuestros hijos tienen que hacer una prueba de acceso en la que se decide si pueden comenzar o continuar su formación. Y los nervios nos juegan muy malas pasadas. ¿Hay forma de controlarlos, para poder demostrar todo aquello de lo que somos capaces? Hay tantos libros escritos sobre control escénico, tantos artículos en internet, tantos consejos, que es muy fácil perderse y pensar que es algo demasiado complicado o bien que parece cosa de magia. El factor clave es la CONFIANZA. Para ser concreto, os voy a contar mi experiencia.

Todo el que ha pasado por los escenarios sabe que una cierta dosis de estos nervios nunca desaparece y que son hasta buenos, porque nos hacen estar alerta y dar lo mejor de nosotros mismos. El problema es cuando crecen hasta paralizarnos, hacernos perder el control y ser incapaces de mostrar lo que hemos trabajado tanto para preparar. La confianza en nuestro trabajo, en nosotros mismos, nos ayuda estar en control y a disfrutar de lo que hacemos. Pero, ¿cómo construimos esta confianza?
Para mi la clave fue comenzar a ESCUCHAR. Escuchar lo que tocaba, oírme a mi mismo. Esto es imprescindible para un músico, es la herramienta fundamental para la autocorrección y la mejora continua, pero es además la clave de la confianza, porque si te gusta lo que escuchas, te reconoces en ese sonido, cuando estás en el escenario lo buscas y te apoyas en él: para mi escucharme tocar se convirtió en la base de mi confianza.

En realidad esto aplica, no solo a los músicos, sino a cualquiera que está expuesto a un público. El orador que tiene que hablar, el actor en una obra escénica, en la medida en la que él es público de su propia ejecución, estará en control de la misma. Por supuesto que esto necesita práctica, y ayuda a desarrollarlo el tocar para otros una y otra vez. ¡Con un poco de trabajo disfrutaremos de nuestra música tanto como el que nos escucha!

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